Mantenimiento de fachadas con dron: así transformamos el trabajo en alturas

En una sede de nueve pisos de uno de nuestros clientes del área de seguros, con laboratorios y fachada de vidrio, el moho llevaba casi dos años pegado a las ventanas y nadie podía llegar a él desde el piso. La solución fue un dron de hidrolavado que limpió unos 14 mil metros cuadrados de fachada en una semana, sin que ninguna persona tuviera que colgarse del edificio.

El reto: transformar la limpieza profunda de edificios de gran tamaño

En julio del año pasado empezamos con nuestro cliente un trabajo conjunto para transformar la manera de prestar los servicios de limpieza y cafetería en sus sedes. Uno de los focos fue fortalecer nuestras brigadas: los equipos que hacen la limpieza profunda que no cabe en la rutina diaria, como la limpieza de fachadas, tapetes y partes altas, y que se programa para fines de semana o momentos de menor operación.

Al revisar con el cliente dónde estaban sus mayores dolores, apareció uno claro: las fachadas de sus edificios más grandes. Hablamos de sedes en Barranquilla, Bogotá, Cali y Medellín.

¿Por qué se necesita otra solución?

La sede de Barranquilla tiene áreas de salud y laboratorios con aire acondicionado muy fuerte. En una ciudad de alta temperatura y humedad, el contraste entre el interior frío y el exterior caliente genera condensación en los vidrios, y esa humedad termina convirtiéndose en moho adherido a las ventanas.

La limpieza tradicional por descenso, con alpinistas, no era posible en una de las caras: el edificio no tenía la estructura necesaria para anclar a los técnicos. Había que encontrar otra manera.

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La solución: limpieza de fachadas con dron

Trabajamos con un proveedor aliado especializado en limpieza con drones. El equipo, que pesa entre 80 y 90 kilos, aplica hidrolavado, el cual consiste en que lanza agua a alta presión sobre la superficie junto con un producto desincrustante. El agua es desmineralizada, se almacena de forma temporal en sitio y una hidrolavadora de gran capacidad genera la presión que necesita el dron.

 

El resultado fue más allá de lo esperado. La presión del equipo, ayudada por el desincrustante, removió manchas de casi dos años, y el producto dejó una capa protectora: dos o tres meses después de la intervención, el moho no ha vuelto a aparecer.

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Resultados: la mitad del tiempo y cero personas en altura

Con el método tradicional por alpinismo, la intervención habría requerido nueve personas: seis técnicos, un coordinador de seguridad, un rescatista y un director, y casi dos semanas de trabajo. Con el dron, la operación se completó en una semana, y en condiciones ideales podría hacerse en cuatro días, con un piloto certificado y sus acompañantes.

Las cifras lo demuestran

Una persona es capaz de limpiar este máximo de metros cuadrados por hora en las operaciones.

Es la capacidad operativa que puede desplegarse utilizando un dron para la limpieza de fachadas.

Además, el dron elimina por completo el trabajo en alturas y sus exigencias de certificación, y reemplaza procesos de acreditación que pueden tardar hasta un mes por el permiso de la Aeronáutica Civil. La única ventaja del método manual es el consumo de agua: el alpinista trabaja con un pulverizador, mientras que el dron usa hidrolavado a alta presión.

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