Un chicharrón rico y un lugar de trabajo funcional: la receta de la productividad

Cuando un colaborador tiene acceso a servicios que facilitan su día a día, su energía se enfoca en lo que realmente importa: su trabajo. La posibilidad de reservar su puesto, contar con refrigerio gratuito, disfrutar de espacios de descanso, acceder a una oferta de alimentación balanceada y nutritiva para el almuerzo, y trabajar en salas de reuniones con tecnología adecuada, tiene un impacto directo en su bienestar físico, mental y emocional.

Estos elementos no solo reducen fricciones, también generan una sensación clara de cuidado y organización. Y cuando las personas se sienten cuidadas, responden con mayor concentración, motivación y sentido de pertenencia.

Community Host: la experiencia tiene rostro humano

Detrás de todo esto hay una figura clave: el Community Host. Más que un rol operativo, es la persona encargada de que la experiencia realmente suceda. Es quien garantiza que los servicios funcionen, que los espacios estén listos, que la tecnología responda y, sobre todo, que cada persona se sienta bienvenida.

El Community Host es el punto de conexión entre el colaborador y el entorno de trabajo. Observa, escucha y actúa para que cada detalle sume a una experiencia positiva. Su presencia transforma un conjunto de servicios en una vivencia coherente, fluida y humana.

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Joaquín Suárez, Gerente de Gastronomía; y Daniela Velandia, Community Host. Foto: Sodexo Colombia.

¿Qué tiene que ver el chicharrón en salsa de durazno con todo esto?

En Sodexo Da Gusto, mientras preparamos chicharrón en salsa de durazno, hablamos justamente de experiencia. Esta receta representa lo que buscamos en el lugar de trabajo: equilibrio, sorpresa y bienestar.

El chicharrón aporta fuerza y energía; el durazno, frescura y contraste. Juntos, crean una combinación que rompe esquemas y demuestra que cuando los elementos correctos se unen, el resultado es mejor de lo esperado. Así funciona también la experiencia laboral: cuando infraestructura, servicios, alimentación, tecnología y acompañamiento humano se integran, la productividad fluye de forma natural.

La cocina se convierte entonces en una excusa perfecta para conversar sobre cómo se construyen espacios donde las personas quieren estar, crecer y dar lo mejor de sí.

Productividad que se siente, no que se impone

Una buena experiencia en el lugar de trabajo no se mide solo en indicadores, se percibe en el ambiente, en la actitud de los equipos y en la forma en que las personas viven su jornada. En Sodexo trabajamos para que cada colaborador sienta que su entorno está pensado para él, porque sabemos que el bienestar no es un lujo: es una estrategia.

Y así como una buena receta necesita cuidado, balance y atención al detalle, una experiencia laboral positiva también se construye con intención, constancia y, sobre todo, con personas que hacen que todo funcione.